atender a las normas de salud e higiene y garantizar que se cumplen los requisitos legales sobre embalsamamiento;
organizar y dirigir funerales, incineraciones y entierros;
embalsamar difuntos para prevenir su putrefacción;
practicar incisiones en varias partes de los cadáveres y cerrarlas, y reconstruir los cadáveres desfigurados o mutilados en caso necesario;
mantener entrevistas para preparar esquelas, ayudar a la selección de ataúdes y urnas, y determinar el lugar y momento de los entierros e incineraciones.